jueves, 13 de septiembre de 2018

Bhakti y el extasis del corazón

En Sahaja Yoga se combinan de un modo hermoso  los tres caminos principales del yoga, el bhakti yoga, el karma yoga y gynana yoga.

El Karma yoga representa la energía de la acción y por tanto del lado derecho. Desarrolla en nosotros cualidades de disciplina y rectitud que son sin duda importantes en el camino de ascenso espiritual. Pero debemos ser conscientes de los riesgos que puede acarrear  ya que sin darnos cuenta  podemos volvernos fanáticos y rígidos en nuestras ideas, desviándonos entonces del verdadero ascenso. Cuando usamos las diferentes técnicas de Sahaja Yoga, los mantras, los pujas o havans, realizamos karma yoga, que si no está combinado y equilibrado con el Bhakti Yoga y el Gynana yoga se convierte en meras acciones vacías sin contenido sutil y espiritual. 

El Gynana yoga es el camino del canal central y la esencia es el conocimiento. Solamente cuando a través de nuestra experiencia en la meditación y en nuestra vida realizamos nuestra esencia, se empiezan a manifestar los poderes intrínsecos a  dicha esencia. Pero para alcanzar dicho conocimiento es necesario  permanecer en estado de meditación profunda y mantener este estado durante un periodo continuado de tiempo. 

Pero en realidad hoy quería compartir mi experiencia con el Bhakti Yoga. Si alguien me preguntase cuál de estos tres caminos es más directo y satisfactorio sin duda diría que el Bhakti Yoga.

Bhakti es la esencia del espíritu que se manifiesta en el lado izquierdo como un amor superlativo hacia la esencia Divina. 

Es un arrebatador flujo de energía amorosa que disuelve en un instante toda negatividad, bloqueo e ignorancia. 

Solamente el flujo de las lágrimas de amor pueden expresar tal emoción que se expande hasta el infinito y nos funde con Dios en un instante.

Es sentir la presencia del Señor o de nuestra Madre con una intensidad abrumadora, sentir su caricia, su sonrisa, su mirada compasiva y protectora, su suprema grandeza y poder.

Y en ese amor del Señor hacia su siervo y del siervo hacia su Señor los dos se funden en un baile cósmico de  emociones indescriptibles donde cada célula del cuerpo parece embriagada de néctar. 

Y cuando en amor hacia su Señor el devoto recibe el conocimiento de su propia esencia, entonces, al saber que todo lo que le llena y da vida es solamente su Señor amado y que lo que había llamado yo  era en realidad una mentira ilusoria, el amor se multiplica hasta el infinito produciendo el fruto de la entrega incondicional por toda la eternidad.

El que prueba este plato de los cielos  nunca lo cambiaría por ningún otro. El devoto entregado a su Señor no pide por su iluminación en ningún modo, en cambio en perfecta unión con Él, le ofrece vivir innumerables vidas de sufrimiento para ayudar en su juego cósmico.

Más a pesar de todas estas palabras el Bhakti es indescriptible. El Señor y el devoto desaparecen quedando tan solo uno. Un amor sin palabras ni forma pero que envuelve y llena todo lo creado.


Este bhakti es la energía primordial de Nuestra Madre Adi Shakti hacia Su Señor Sada Shiva. Es ese mismo amor el que se ha sembrado en el corazón humano y el que permite al devoto fundirse con su Señor en un sagrado éxtasis del corazón .






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