martes, 9 de enero de 2018

Nirvikalpa y el Agnya Chakra

Aunque  bien conocidas por todos los sahaja yoguis las cualidades del perdón y la compasión del Agnya Chakra no siempre son entendidas correctamente. 

La base de todas la cualidades del Agnya Chakra es la compasión Divina pero; ¿qué es la compasión en realidad? Quizá pensemos que la compasión es el sentimiento amoroso y protector que surge del corazón cuando vemos a otra persona que está sufriendo o necesita algo y que nos hace ayudar a los demás mientras sentimos; esta pobre persona necesita esto o aquello y como yo no tengo esa carencia le quiero ayudar.... Este sentimiento que identificamos con la compasión nos hace dar una limosna al vagabundo, dejar dinero al amigo que lo necesita, donar cualquier bien a personas de un país tercermundista o cualquier otro gesto similar.

Pero debemos ser conscientes de que este sentimiento que llamamos  compasión está surgiendo desde una comprensión errónea de la realidad espiritual del mundo y por tanto no es la verdadera Compasión Divina. La razón principal es que esta compasión surge del sentimiento de separación donde vemos a la otra persona necesitada por un lado y  nosotros con la capacidad de ayudar por otro. En el estado de separación el sentimiento amoroso de compasión esta tintado por nuestro ego.

La verdadera compasión surge desde la comprensión profunda de que el otro es yo mismo. En este estado de unión la ayuda, si es necesaria, surge de un modo espontaneo sin asumir uno mismo que está ayudando en modo alguno. Si ayudamos monetariamente a otra persona en realidad nos ayudamos a nosotros mismos ya que no existe el otro sino que somos uno solo. De este modo el gesto material económico o de cualquier otro tipo va cargado de la compasión Divina volviéndose un gesto trascendental para todos los implicados. 

Este es el comienzo de la manifestación de las cualidades superiores del Agnya Chakra que descubrimos cuando entramos en el estado de Nirvikalpa.  

Cuando alcanzamos la comprensión de que nuestra esencia es Madre, la compasión Divina, comenzamos a derramarla en el colectivo y las cualidades del perdón surgen de un modo natural y espontáneo. Pero hay una cualidad superior al perdón aunque directamente ligada a él y es el sacrificio. Esta cualidad fue la que manifestó El Señor Jesucristo cuando se aproximó a la cruz, sabiendo lo que le esperaba, aceptando el sufrimiento de buen grado para conceder a cambio la salvación.

Si observamos la vida de todos los grandes santos podremos reconocer este gesto de sacrificio. Todos ellos fueron torturados, criticados, maltratados y muchos de ellos incluso asesinados. Mas ellos eran bien conscientes de que en su interior solo existía el amor divino y lo derramaban indiscriminadamente allí donde iban. Es sintomático que siempre se haya repetido en la historia de la humanidad el maltrato a los santos, especialmente en los comienzos de su andadura espiritual. Esto muestra que dichos acontecimientos en las vidas de los santos son parte del proceso de expansión espiritual donde la compasión se amplía hasta llegar a los mayores sacrificios imaginables por amor al espíritu en todos. Aquí el perdón ya está asumido previamente y el santo se aproxima hacia su penitencia y la recibe de buen grado para poder conceder el amor de Dios a cambio.

En Sahaja Yoga también pasamos en muchos casos por un proceso similar y debemos aprender el arte de saber recibir la crítica o el odio y  mantener siempre el flujo amoroso en nuestro corazón.

Cuando profundizamos en el amor de Dios comprendemos que Él es nuestra misma esencia. Sabemos que allí donde vayamos somos un instrumento para que ese amor de Dios que es su mismo cuerpo bendiga a todos los que nos rodean, sabemos que somos el catalizador para que otros alcancen el estado de Nirvikalpa,  adoramos a todos los que nos rodean porque sabemos que son en realidad Madre. Entonces deberíamos   ir como nuestra misión principal en la vida, a todas las reuniones colectivas para recibir la crítica y el odio y derramar ese amor sublime a cambio.

Este es el mismo gesto de sacrificio que nos enseñó Jesús y debemos comprenderlo y desarrollarlo a través de nuestra propia experiencia.

Este hecho me hace reflexionar que aquellos yoguis que se vuelven focos de la crítica en muchos casos colectivamente podrían quizá ser en realidad aquellos que están profundizando más. También me hace reflexionar que ese juego donde somos criticados y atacados que podría parecer malvado, en realidad podría ser el regalo divino para ayudarnos a desarrollar cualidades que  están muy próximas a la esencia más sutil y profunda del Divino.


Este proceso de sacrificio expresa el nivel supremo de entrega. En esta entrega el alma está dispuesta a sacrificarse eternamente en el altar del amor Divino. 

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